martes, 22 de enero de 2019

Me gustaría pensar.

Me gustaría pensar que somos los únicos en haber experimentado este sentimiento.

Este sentimiento que oprime el pecho, que hace que la piel se erice, que los ojos se aguaden, que las manos suden y que el cuerpo entero tiemble.

Pero sé que no es así, que esta historia podría repetirse en tres días, tres años o tres siglos… Pero si ahora nos tocó vivir esto, a nosotros ¿por qué no aprovecharlo? ¿Por qué callarlo?

Ahora que te miro recostado,  con tu pecho descubierto y mirando a la ventana sin decir una sola palabra creo que por ti me arriesgaría.

Por ti dejaría que me juzgaran, que me condenaran y señalaran, y al llegar a casa yo tuviera la seguridad de que te tendré en mis brazos.

Pero sé que eso no pasará, porque aún tienes miedo. Miedo de lo que piense tu familia. Tú papá que es conservador; tú mamá que se deja manipular por sus hermanas chismosas; tú tía religiosa que si bien, no los visita seguido y cuando lo hace siempre termina hablando de por qué no ha conseguido novia desde el verano del 2012.

Yo estaría dispuesto a muchas cosas por ti, pero ¿y tú? 

Me gustaría pensar que sí... pero en el fondo yo se que no es así.

-Karen AT.

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